PEDAGOGÍA: ARTE Y/O CIENCIA

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DAVID PÉREZ DAU

 A los profesores: Pedro, Barreto, Aranguren y Olga

David Pérez Dau

David Pérez Dau

Conocí una vez un profesor de Lengua Castellana que el primer día en su primer encuentro con nosotros, nos habló sobre un extraño animal parecido a un gato que podía nadar y atrapar pájaros en pleno vuelo.

Este animal —continuaba el profesor Maldonado— se había extinguido en la época de las glaciaciones y los científicos no han hallado un animal parecido que continuara la cadena de su evolución. Su nombre científico era Felineh hidris, pero se referían a él como el Gatavex, y al parecer, como el Fénix, podía renacer si era quemado. Su dieta y hábitos, debido a un extraordinario estómago, iban desde los peces hasta las aves, pasando por los vegetales. El profesor Maldonado gastó todo su primer bloque de clases con nosotros, hablándonos sobre el extraño animal ya extinto. Haciendo con su cuerpo, con su voz y con su rostro, movimientos, sonidos y gestos para que entendiéramos más y mejor. Faltando quince minutos para sonar el timbre, el profesor Maldonado nos dijo que sacáramos una hojita y nos hizo un examen sobre el Gatavex: era o época en la que vivió, dieta y hábitos de alimentación, causas de su desaparición, entre otros.onocí una vez un profesor de Lengua Castellana que el primer día en su primer encuentro con nosotros, nos habló sobre un extraño animal parecido a un gato que podía nadar y atrapar pájaros en pleno vuelo.

Fue una previa muy fácil, todos asegurábamos ganarla y la mayoría esperábamos sacar 10 o E, de excelente. La nota fue unánime: todas las hojas de la evaluación fueron “adornadas” con una I gigantesca de color rojo, encerrada en un círculo.

El profesor Maldonado fue duro y enfático al expresar: ¿Qué clase de estudiantes son ustedes? ¿Cómo se les ocurre que puede existir un animal como ese? ¡En mi clase y en la vida no pueden escuchar solamente y creer! ¡También tienen que pensar!

Todos reprochamos: ¡pero usted dijo…!

¿Acaso yo soy profesor de ciencias naturales o de lengua castellana? Primera lección: no pueden tragar entero en mi clase, antes de escribir ¡hay que reflexionar!

Otro día llegó con una araña de hule gigantesca que atemorizó a algunos. La colgó en el centro del salón y dijo: quiero que escriban un cuento u otro relato sobre este animal. Puede ser de terror, aventura, ficción, etc. No olviden los elementos de la narración. Y esto… Y aquello…

Puedo enumerar muchas de las ocurrencias y locuras con que el profesor Maldonado llegaba al salón de clases: cantaba, silbaba, contaba cuentos y hasta se paraba de cabeza si era necesario para hacernos entender.

No estoy seguro de qué método pedagógico seguía. Tampoco era claro en esos momentos las leyes de la enseñanza a las que se aferraba, ni la teoría que lo identificaba; incluso, no tenía claro a veces el objeto de estudio. Tal vez él sí lo sabía porque era un gran docente.

Lo que sí recuerdo era que nadie se perdía sus clases y todos le trabajaban. Lo que además recuerdo, esto lo sé ahora, es que él desarrollaba estructuras mentales en sus alumnos. Mejor dicho, nos ponía a pensar.

Jamás olvidamos su primera clase, su primera enseñanza: “No se puede tragar entero y para escribir hay que reflexionar”. Pero sobre todo, aunque parezca menos importante, no olvidaríamos jamás la manera cómo nos lo enseñó. Las mañas y artilugios que se daba para hacerlo.

Para mí sus clases fueron arte. Él era un artista lleno de magia y ardides y por eso creo que tenerlo como profesor fue un privilegio que tuvimos unos pocos, porque para mí la pedagogía es ante todo arte y él era un artista de la didáctica. Si tenemos en cuenta que la escuela educa no para saber sino para vivir, él era, o tal vez es, un privilegio para cualquier alumno.

No me refiero con todo esto al hecho de que la pedagogía sea arte y no ciencia, sino que primero es arte y luego ciencia. El profesor Maldonado era un científico de la lengua castellana, pero primero era un artista de la pedagogía. En la historia de la educación también se dio este movimiento. Educar (del griego Educare = sacar de adentro) era considerado un arte, el arte de enseñar. Luego se convirtió, o mejor, se habló de ella como la ciencia de la educación. Hoy por hoy, con todos los estándares, mediciones, logros mínimos alcanzables, pruebas, normas de calidad, certificaciones, regímenes de clasificación de colegios, entre otros, la educación y la enseñanza son casi una técnica. Demasiado frías para mi concepto. Pero ¡ojo!, todavía necesita de la labor del artista de la didáctica.

Procuraré sustentar algo de esto. La pedagogía es una ciencia en virtud de que tiene un objeto de estudio, un método, un constructo  teórico, unas leyes, unas tareas, etc. Esto es verídico, no necesita discusión.

  • Pero la didáctica es arte porque es libre y no relativamente. La imaginación y la improvisación son necesarias y fundamentales en la pedagogía. Debe apoyarse en la creatividad. Esto es apenas entendible si se tiene en cuenta que es dedicada a seres humanos cuyo comportamiento es voluble, inesperado, subordinado y no hay un solo método o estrategia que se ajuste a todos, especialmente en ese momento estelar del acto educativo que es la motivación.
  • La didáctica es arte porque es seducción, encantamiento, atracción, engaño, trampa, ardid; para conseguir un objetivo o un logro. Así para la pedagogía, el encanto, el charming, la belleza (en pedagogía), el hechizo, el sortilegio, el embrujo, la fascinación son necesarios y éstos están más cerca del arte que de la ciencia.
  • La pedagogía es arte porque está presente en todas las sociedades humanas. Siempre escenificamos antes las nuevas generaciones las maneras de la humanidad para que sean aprendidas y el método se utiliza espontáneamente. Todo en nuestra vida está enmarcado por una intención claramente pedagógica (Savater, 1991). La escenificación es propia de las artes escénicas.
  • La pedagogía es arte porque es un acto de conquista. Una aventura llena de personajes de todas las tallas y colores: pícaros, embaucadores, científicos, visionarios, valerosos, malvados, locos, cobardes, cómplices, entre otros. ¿La aventura es más propia de la ciencia o del arte?
  • La pedagogía es arte porque el verdadero proceso educativo se apoya en la disciplina. Pero en la disciplina de la libertad, que es la única que garantiza moldear verdaderamente buenos hombres, lejos de la normatividad y la autoridad excesiva. Moldear, aunque sea individuos, es propio de la escultura y la escultura es un arte.

A este punto creo conveniente preguntar: ¿La pedagogía es un arte con mucha ciencia, o una ciencia con mucho arte?

El que te educa es un científico social, especializado en una disciplina del saber humano. Pero debe hacerlo con mucho arte y con mucha humanidad.

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